¿Resiliencia para la cuarentena? - Optimo México
19971
post-template-default,single,single-post,postid-19971,single-format-standard,qode-quick-links-1.0,ajax_fade,page_not_loaded,,footer_responsive_adv,qode-theme-ver-11.2,qode-theme-bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-5.2.1,vc_responsive

¿Resiliencia para la cuarentena?

¿Resiliencia para la cuarentena?

¿Resiliencia para la cuarentena?

Mucho se habla hoy de los problemas, que me acotaré a llamarles situaciones, que enfrenta cada persona debido al poco o nulo contacto social, particularmente físico, que se tiene hoy día debido a la jornada de sana distancia. Por miles de años, muchas filosofías, de distintos orígenes, nos han invitado a buscar dentro de nosotros esa paz tan anhelada, pero, ¿qué tanto hemos hecho al respecto? Nuevamente, se demuestra que una cosa es saber los temas y otra cosa es experimentarlos.

En esta ocasión, llama la atención que experimentar el cero contacto físico para unos es muy simple, pero para otros es tan difícil que no logran respetar el “¡Quédate en casa!” aun cuando su trabajo así lo permite. Algunos, porque simplemente no creen, por la razón que sea, que valga la pena quedarse en casa y otros porque no tienen la suficiente fuerza de voluntad, les gana la necesidad de socializar. Y, una de las tantas recomendaciones que pueden hacerle a alguien es que sea Resiliente. Pero, ¿qué es eso? Imagina una situación: pierdes tu fuente de ingreso, piensas que puedes dedicarte a algo más, pero no puedes empezar porque no debes salir de casa, y aun cuando tú puedas justificarlo, los clientes son muy pocos porque hay un virus en la calle y ahora los esfuerzos están en los hospitales, súmale que tienes dependientes económicos, tus hijos. Es claro, que la tensión aumenta cada día. Y alguien te recomienda ser resiliente.

Otra situación: eres fuerte, deportista, medallista incluso, vas caminando; no hay virus, todo es una vida “normal” y exitosa. Se descarrila un tráiler y pierdes una pierna. La gente te recomienda ser resiliente. Veamos, Resiliente, es aquel “ente” que practica la “resiliencia”, por lo que debemos concentrarnos en la “resiliencia”. Esta palabra oriunda de la física no se encuentra en los diccionarios castellanos, aunque se usa mucho, tanto en esa ciencia como en la psicología y en las ciencias sociales. El vocablo nos llegó desde el inglés “resilience” que expresa la capacidad de un material de recuperar su forma original después de haber sido sometido a altas presiones; en esa acepción, equivale a la cantidad de energía que un material es capaz de almacenar cuando la presión lo obliga a reducir su volumen y se expresa en Julios por metro cúbico.

El psiquiatra infantil Michael Rutter, inspirado en el concepto físico, introdujo el término en psicología, allá por 1972, para denotar la capacidad de las personas de superar tragedias o acontecimientos fuertemente traumáticos. Sin embargo, esto, así establecido, hablaba de invulnerabilidad, concepto que pareciera es lo que se entiende aún hoy día por resiliencia al escuchar comentarios como “no permitas que te afecte”; y en 1993, el mismo Rutter explica que no se trata de ser invulnerable, sino de entender la respuesta del ser humano ante diversas situaciones de riesgo y que éstas no “lo conviertan” en un ser malvado, lejos de seguir siendo el mismo, es más evitar que la situación le consuma.

Para Rutter “la resiliencia se comprende como la variación individual en la manera en la que las personas responden a los riesgos a lo largo del tiempo”. No es que debas ser el mismo, como en el concepto de la física, sino que de todo aquello que te define no permitas que la redefinición saque lo peor de ti. No serás el mismo, y qué bueno, porque si lo fueras en unos años cuando se repita un acontecimiento similar, volverás a tropezar igual; aunque si fuere el caso que ser el mismo es el objetivo después de tantas presiones, entonces sí, la resiliencia es el concepto físico que aplica.

Por un México de Paz y armonía, por un México de Tolerancia y SALUD, derrumbemos cada vez más esos muros ideológicos que nos dividen. Es cuánto.

Luis Lúcia

LUXIA – Capacitación y Consultoría

http://www.luxiaconsultoria.com/

Sin comentarios

Publicar un comentario